Crédito al consumo: cómo el Open Banking refuerza la lucha contra el fraude

La concesión de crédito es un objetivo prioritario para los defraudadores. Fraude de identidad, documentos de ingresos falsificados, ocultación de datos bancarios, ciberataques: los escenarios son variados, a menudo combinados y cada vez más sofisticados, facilitados por herramientas de IA.
Frente a estas amenazas, el Open Banking, ya reconocido como una palanca clave para evaluar la solvencia, también constituye una herramienta poderosa para reducir el riesgo de fraude. He aquí por qué.
1. Principales escenarios de fraude en el crédito al consumo
Los riesgos de fraude no son uniformes: varían según el tipo de producto financiado, el canal de distribución y el nivel de madurez digital del proceso. Sin embargo, pueden distinguirse cuatro grandes categorías.
Fraude de identidad
Consiste en utilizar datos personales de un tercero, real o sintético, para obtener crédito en su nombre. En un proceso 100 % digital, sin interacción física, la verificación basada únicamente en documentos es fácilmente eludible.
Documentos de ingresos falsificados
Nóminas modificadas, extractos bancarios falsificados, declaraciones fiscales alteradas: la falsificación de documentos financieros está hoy al alcance de cualquiera con conocimientos básicos de edición digital. Este riesgo afecta a todos los productos de crédito, pero es especialmente crítico en importes elevados.
Ocultación de datos bancarios
A diferencia de la falsificación documental, aquí se trata de ocultar parte de la realidad financiera del solicitante. Existen tres niveles:
- Ocultar una cuenta mal gestionada: se presenta una cuenta “limpia” en lugar de la problemática.
- Crear una “cuenta perfecta”: mediante movimientos artificiales durante al menos tres meses.
- Red circular de transferencias: varias cuentas se transfieren fondos entre sí para simular ingresos. Es el caso más sofisticado.
Ciberataques
Intercepción de datos, phishing dirigido o secuestro de sesión afectan especialmente a los procesos digitales.
2. Cómo el Open Banking reduce estructuralmente estos riesgos
El valor clave del Open Banking reside en que los datos provienen directamente del banco del cliente mediante APIs seguras y reguladas, no del propio solicitante.
Fraude de identidad
Se basa en autenticación fuerte mediante la app bancaria y el dispositivo de confianza. Además, permite verificar que el titular de la cuenta coincide con el solicitante.
El análisis de transacciones también detecta incoherencias geográficas entre hábitos de gasto y dirección declarada.
Documentos falsificados
El Open Banking permite reconstruir ingresos reales, eliminando la necesidad de documentos declarativos y reduciendo el fraude documental.
Ocultación de datos
Detecta cuentas recientes, transferencias internas sospechosas y ausencia de flujos habituales. También identifica comportamientos atípicos mediante ratios transaccionales.
Riesgos cibernéticos
La autenticación fuerte conforme a PSD2 protege contra interceptaciones y suplantaciones.
3. Ir más allá: combinar datos de Open Banking
Identidad digital
Soluciones como France Identité ofrecen pruebas de identidad únicas y certificadas. Combinadas con Open Banking, refuerzan la autenticación.
Datos de telecomunicaciones
Permiten verificar la correspondencia entre número de teléfono y SIM activa, reduciendo fraudes como el SIM swapping.
Verificación geográfica
El análisis de gastos permite validar la coherencia entre dirección declarada y lugar de vida real.
Conclusión
No existe una solución única contra el fraude: depende del contexto. El Open Banking transforma la calidad y objetividad de los datos, reduciendo múltiples vectores de fraude y sirviendo como base para soluciones complementarias cada vez más eficaces.
Charles Ozanne, COO en Algoan.
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